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Homenaje al Dr. Roberto Chescotta (1918-1991)



Conocí al Dr. Roberto Arlington Chescotta cuando cursaba el tercer año de Medicina a través del hijo del neurólogo Dr. Abraham Mosovich en la antigua Clínica Stappler (hoy “Clínica del Sol”). Realizaba junto al Dr. Mosovich, como neurofisiólogo, una amigdalotomía bilateral estereotáctica en un paciente agresivo crónico, incontrolable farmacológicamente. Nunca hubiera sospechado que luego la estereotaxia y la neurocirugía funcional serían motivo de mi interés.

Roberto Arlinton Chescotta era descendiente de una familia italiana que se instaló en San Juan en el año 1908; él nació en 1918, coincidentemente con la finalización de la primera guerra mundial. Su familia se trasladó más tarde a la ciudad de La Plata y con ellos el joven Roberto, ya estudiante, que cursó sus estudios primarios y secundarios. Ingresó y estudió en la Escuela de Medicina de la Universidad Nacional de La Plata entre los años 1939 y 1945, desempeñándose además como Ayudante de Anatomía en la cátedra del Profesor Dr. Eugenio Galli, destacándose como autor de importantes trabajos de anatomía.1 Finalizó su doctorado en 1946 y una de sus pasiones, por entonces, era su fanatismo por el Club Estudiantes: “soy pincha…”, repetía con orgullo.

Comenzó su aprendizaje neuroquirúrgico en el Instituto de Neurocirugía de la Universidad de Buenos Aires, Pabellón Costa Buero, ubicado en Marcelo T. de Alvear y Paraguay en la época de Ramón Carrillo. Inaugurado en el período 1943-44, allí conoce al recién llegado Dr. Juan Carlos Christensen, quien había regresado de su capacitación en Escocia con Norman Dott y a quien se une por un corto pero fructífero tiempo. Más tarde regresa nuevamente a La Plata dónde completa su formación como neurocirujano con el Dr. Julio Lyonnet hasta 1952.

Luego, por razones personales se instala en la ciudad de Mendoza en el año 1953, donde se desempeña en el Hospital Provincial, asociándose con el Dr. Graciano Camblor e interesándose especialmente por la Neurocirugía Funcional que desarrollaba en el Hospital Psiquiátrico “El Sauce” que había sido inaugurado en febrero de 1952.
Si debe ser encasillado acorde a la época en que actuó, pertenece a la etapa de los comienzos -según el Dr. León Turjanski- pero en la fase final de los sistematizadores (1925-1950) y también al período de consolidación, época ésta de mayor desarrollo (1950-1977).2

Su habilidad quirúrgica, sus ganas de progresar y la posibilidad de desarrollarse en el campo funcional, lo traen de regreso a Buenos Aires donde obtiene una beca otorgada por el gobierno del Dr. Arturo Frondizi debido a su relación con el entonces Ministro del Interior, Dr. Alfredo Roque Vítolo. Viaja entonces a Suecia a finales de los años 50´ con destino final al Karolinska Institute, Serafimer Hospital de Estocolmo, para especializarse en estereotaxia cerebral con el mismísimo Lars Leksell, el mismo del huso anuloespiral y del circuito motor gamma, creador del sistema estereotáctico arco radio, sin lugar a dudas, el más sencillo y práctico.

A su regreso en 1960, trajo consigo toda la tecnología sueca: marco, equipo radiológico, accesorios y un sofisticado pero no menos complicado sistema de determinación de coordenadas que se obtenía a través de un diagrama geométrico iluminado, basado en una espiral logarítmica donde se determina por la placa radiológica neumoencefalográfica de cráneo lateral, dos planos (los actuales ejes Y e Z), que me costó interpretar y seguirlo como era su exigencia. El tercer eje, el X se obtenía en la placa AP, comparando la línea media neumoencefalográfica del III° ventrículo del paciente y la del marco.

En el año 1969, cuando cursaba la residencia en el Hospital Pirovano de Buenos Aires, el recordado Dr. Julio Alberto Ghersi, Jefe de Servicio, lo incorpora al Servicio de manera honoraria. Luego de un corto período, Roberto Chescotta me invita a formar parte de su equipo al ver mi interés en el tema.
Desde un inicio me llamó la atención la dedicación y tiempo que disponía para cada paciente y su familia: “tengo que vivir a los pacientes, sino no los puedo operar“, repetía incansablemente.

Manejaba el aire excepcionalmente en las neumoencefalografías estereotácticas quirúrgicas, donde siempre visualizábamos la fundamental línea CA-CP. Sin lugar a dudas, la dupla equipo radiográfico-marco estereotáctico, unidos entre sí por lo que él llamaba “optical beam” fue la llave de su increíble éxito en pacientes portadores con síndromes Parkinsonianos: si temblaba y se movía el paciente, se movía y temblaba todo el sistema manteniendo siempre perfecta la distancia marco estereotáctico–rayos: así las placas radiográficas obtenidas por neumoencefalografía por PL eran perfectas.

Sin embargo, tenía poca paciencia con los estudios neurofisiológicos intraoperatorios de estimulación y registro que realizábamos con el Dr. Roberto Romano, comentaba que el propio Lars Leksell terminaba a menudo echando a los neurofisiólogos del quirófano, excusa perfecta para que nuestro destino como investigadores fuese acotado.
Desde entonces, establecimos una relación muy cordial, con reuniones sociales periódicas en su casa y también muchas reuniones de estudio acerca de las novedades que aportaba fundamentalmente la Escuela Europea, relacionada con temas de dolor, extrapiramidales y por sobre todo psicocirugía. Recuerdo una exposición en un Congreso Argentino de Psiquiatría de los años 70´ donde comunicó, para asombro de la audiencia, 236 casos de agresión crónica incontrolable de estereotaxia bilateral de ambos amigdalinos más tálamo medial bilateral y en un tiempo. Esto lo entusiasmó tanto que -fuera de su costumbre- lo presentó personalmente en el Sexto Congreso Internacional de Cirugía Neurológica de San Pablo en 1977.

En el caso particular de la psicocirugía, la desarrolló básicamente hacia finales de los años 60´ y fundamentalmente en la década del 70´. Si bien la mayoría de los pacientes eran jóvenes de bajo cociente intelectual, eréticos, de bajo CI, con agresividad crónica incontrolable, no puedo dejar de mencionar un par de casos de Depresión Crónica Refractaria a los tratamientos de la época. Fueron pacientes enviados por el Dr. Carlos Marquez, Profesor Titular de Psiquiatría de aquel entonces: en ambas se le realizó la operación de Talairach, es decir, capsulotomía anterior clásica bilateral en dos tiempos con un éxito medido inicialmente y a largo plazo como Pippard Scale 2!

Lamentablemente fueron los años 70´ una época en que comenzaban a figurar y a complicar la actividad, los movimientos europeos y americanos anti psiquiatría y anti psicocirugía, lo que le costó algún disgusto local e internacional, duramente capeados.

Hombre popular entre la gente común, fue un delicado gourmet, con múltiples conexiones sociales, políticas, periodísticas y de artistas locales y de la TV (era amigo del músico Astor Piazzola, de las escritoras Beatriz Guido y María Elena Walsh, del director de cine Leopoldo Torre Nilson, etc.). Un secretario personal permanente “todo terreno” (el fiel e inolvidable “tano” AC) lo seguía a sol y sombra.

Fue asiduo concurrente de la Federación Cinológica Argentina: los perros “basset hound” (batata) eran otra de sus pasiones. Importó en los años 70´, directamente de Italia, ejemplares que con su descendencia resultaron campeonísimos imbatibles, uno de ellos devenido en popular estrella de la TV local de esos tiempos.

En uno de sus viajes a los Estados Unidos, se encontró en 1972 con el Dr. Ladislau Steiner quien fue su gran amigo y que por entonces, en Suecia, empezaba la aplicación de radiocirugía MAVs en humanos. Recuerdo que quedó fuertemente impresionado por lo que había visto y como confirmación de ello trajo una serie de “sliders” (pre y post-operatorias) de una pequeña MAV temporal profunda izquierda tratada por radiocirugía, que presentamos por primera vez, fuera de Suecia y en el mismo año 1972, en una Reunión Anual de la Sociedad de Neurocirugía de la Provincia de Buenos Aires realizada en la ciudad de Junín.

Este fue el punto de partida para la laboriosa instalación y puesta en marcha años después del costosísimo primer equipo privado de Radiocirugía Estereotáctica Gamma Unit, segundo equipo en el mundo que fue instalado en la Clínica del Sol Arenales de Buenos Aires en el período 1984/85, junto a los Dres. Hernán Bunge, Adalberto Chinela, Juan A. Guevara y un grupo de físicos. Era tan importante que aún el mismo Steiner, discípulo preferido de Leksell en el tema, no había podido por entonces lograr instalarlo en EEUU, a punto tal que traía periódicamente a Buenos Aires, en una suerte de “charter neuroquirúrgico”, a sus pacientes de todo el mundo. En la actualidad, el equipo renovado y actualizado está instalado en el Instituto FLENI a cargo del Dr. Julio Antico.

Fue con seguridad el primer neurocirujano argentino funcional estereotáctico “full time” desde su llegada de Suecia iniciando los 60´. Fui testigo de las numerosas y cuasi diarias posibilidades que le ofrecían para realizar consultas o resolver casos neuroquirúrgicos clásicos, pero invariablemente y sin dudar los derivaba todos al Dr. J.C. Christensen a quien siempre recordaba con admiración y cariño pese al corto tiempo que estuvo trabajando con él.

Definitivamente era reticente a exponer en congresos o reuniones nacionales: sólo repasando viejos programas de la actividad de la AANC se lo puede encontrar y de manera muy ocasional. Así de esa manera y en años sucesivos me convertí en su comunicador hasta la llegada del malogrado Dr. Adalberto Chinela que me suplantó, coincidentemente con mi alejamiento de su equipo en el año 1979. Por esa época también se integraron al equipo el Dr. Roberto Arbelaiz como neurólogo y el Dr. Jorge Edo como pediatra.

Si bien nunca se dedicó a la docencia ni a la investigación, en cambio, concurría a reuniones internacionales de cirugía neurológica clásica o preferente y fundamentalmente a los de neurocirugía funcional: era frecuente verlo llegar de esas reuniones radiante porque Cooper, Sano, Poblete, Hassler o Riechert le pasaban, en un escrito, la última novedad con referencia a determinado target, el que por un tiempo atesoraba como un diamante.

Siempre que era convocado, colaboraba con el Colegio Argentino de Neurocirujanos como Jurado en los exigentes exámenes teórico-prácticos de los postulantes de la época: eso lo consideraba un gran honor. Muchos neurocirujanos de las siguientes generaciones que pasaron por tan dura prueba lo reconocerán como tal.

Hasta su prematura muerte en 1991, vivió en su casa colonial de Vicente Lopez, dividiendo su actividad entre el Instituto Argentino de Diagnóstico y Tratamiento y la “Gamma Unit”, esta última en un cargo ejecutivo, instalada por ese entonces en la desaparecida”Clínica del Sol Arenales”.

De sus matrimonios, dejó 3 hijas: Ana María, artista y poeta; Cristina, médica especialista en Imágenes, Adriana, odontóloga, y siete nietos.

Roberto Arlinton Chescotta fue un médico fundamentalmente asistencial: he calculado estimativamente en 1100 el número de intervenciones estereotácticas hechas por él. Sin lugar a dudas será recordado por muchas razones, por muy diferentes personas, pero fue un verdadero pionero y líder de la especialidad, tenaz, cauteloso y precavido, muy bien informado para la época. Quienes pasamos a su lado reconocemos su paciencia y dedicación para con el paciente, su agudo pensamiento para con sus colegas funcionales de la época, así como su interés por estar permanentemente a la vanguardia de la tecnología y el conocimiento.

Referencias


1.         Anales de la Facultad de Ciencias Médicas de La Plata”, Tomo X°, páginas 1 a la 118, 1943).
2.         Turjanski L, Historia de la neurocirugía argentina, Rev. Argent. Neuroc. 2004, 18 (S1): 1.


Por Dr. Oscar Stella


 

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