La neurocirugía funcional en Uruguay tiene una larga historia, basada en el esfuerzo de unos pocos hombres.
Alejandro Schroeder Otero se destacó entre los pioneros de esta subespecialidad
.
Nació el 2 de setiembre de 1918. Creció admirando el desarrollo incansable de las ciencias neurológicas que desarrollaba su padre, el Profesor Alejandro H. Schroeder, quien fuera creador e impulsor de la neurocirugía moderna en Uruguay, consolidando, como Director, el Instituto de Neurología (1937) fundado por el Dr. Américo Ricaldoni (1925) y siendo además ideólogo y primer Presidente de los Congresos Latinoamericanos de Neurocirugía, cuya primera edición se realizó en Montevideo en 1945.
Su educación primaria y secundaria la recibió en el Colegio Seminario, bajo la rígida disciplina de los Jesuitas.
Siendo niño, acompañó a su padre en una extensa pasantía por Europa, donde llegó a conocer a Nonne, Jacob y Foerster, personaje este último de avanzada en la neurocirugía europea.
De regreso a Montevideo, decide iniciar su carrera de Doctor en Medicina, graduándose en noviembre de 1947. En diciembre de ese mismo año, contrae matrimonio con Blanca Gastelumendi, con quien compartió toda una vida de esfuerzos hasta los últimos instantes y con quien tuvo cinco hijos.
Se formó como neurólogo a la par de una extensa formación como cirujano general.
Su formación como neurocirujano, se inició como asistente de su padre y luego del Dr. Román Arana, otro de los neurocirujanos referentes del Uruguay.
Tuvo una prolongada actuación en centros asistenciales del Ministerio de Salud Pública, donde comenzó como médico de guardia, jefe de policlínica, médico de neurología, accediendo por concurso en 1966 al cargo de neurocirujano del Hospital Pasteur.
En 1982 es nombrado Jefe del Servicio de Neurología y Neurocirugía del Hospital Maciel, cargo que ocupa hasta su jubilación en septiembre de 1983.
En la Facultad de Medicina ocupó varios cargos: encargado de Anatomía Patológica del Instituto de Neurología en 1947, Adjunto de Cirugía en 1950, y en 1952 accede al cargo de Adjunto de Neurocirugía del Instituto de Neurología.
Tenía un profundo interés por comenzar a desarrollar la estereotaxia en el país, técnica que fue practicada fugazmente por el Dr. Tomislav Kvasina, quien se formó en Francia con Tallairach, y con quien fue coautor del Atlas d’Anatomie Stéréotaxique (Tallairach J, David M, Tournoux P, Corredor H, Kvasina T, Paris, 1957, Masson).
En el afán de concretar ese objetivo, en 1957 Schroeder viaja a París para formarse con el Dr. Tallairach en el Hospital Saint Anne y luego con el Dr. Hassler en Freiburg.
Desde 1957 realiza más de 600 cirugías estereotácticas en el Hospital Italiano de Montevideo.
En mayo de 1963, el Consejo Directivo Central de la Universidad de la República le encomienda profundizar su formación en estereotaxia y neurocirugía funcional, para lo cual viaja a Estados Unidos, Alemania, Francia y Suecia, oportunidad en que conoce a personajes tales como Cooper, Mundinger, Leksell, Olivecrona, Norlén.
Introdujo el tratamiento mediante termocoagulación de la neuralgia del trigémino, técnica que heredó y desarrolló uno de sus alumnos, el Dr. Jorge Pol Deus.
En septiembre de 1969 es nombrado Profesor Adjunto de Neurología por concurso.
En 1974 es designado encargado de la Dirección del Instituto de Neurología y en 1975, cuando se separan las Cátedras de Neurología y Neurocirugía, es designado Profesor de Neurocirugía, convirtiéndose entonces en el primer profesor de esta especialidad.
En 1976 nuevamente viaja a Europa, manteniendo su afán de perfeccionamiento. Pero esta vez, la experiencia lo marcó profundamente. Fue su contacto con GM Yasargill lo que dio un verdadero impulso de progreso a su carrera, y por su influencia, a la neurocirugía uruguaya, ya que fue testigo de cómo se iban consolidando las técnicas microquirúrgicas, sobre todo para la neurocirugía vascular.
A su regreso, estimuló el uso del microscopio quirúrgico y desde entonces, transmitió a sus alumnos ese ímpetu por aprender y aplicar nuevas técnicas.
El 1983 cesa como Profesor de Neurocirugía, y en 1984 es nombrado Profesor Emérito de la Facultad de Medicina.
Luego de su retiro, mantuvo una discreta actividad neuroquirúrgica privada, hasta que sus fuerzas fueron mermando por quebrantos de salud.
Falleció el 28 de julio del 2000, a los 81 años, luego de sobrellevar una penosa y prolongada enfermedad.
Quienes lo conocieron y fueros sus discípulos, resaltan el tesón con que llevaba adelante sus emprendimientos, lo directo y claro del trato, y su generosidad al momento de brindar la oportunidad de formarse a todos aquellos que mostraban interés.
Demostraba un supremo respeto por sus pacientes, que constituían la primera de sus preocupaciones.
A pesar de haber tenido gran cantidad de discípulos, el único que siguió sus pasos en neurocirugía funcional y estereotaxia fue el Dr. Víctor Soria, quien también asistió durante un año al Hospital Saint Anne de París y desarrolló su actividad en esta subespecialidad, primero en el Hospital Italiano de Montevideo y luego en la Asociación Española.
Con él se formaron los Dres. Elizabeth Johnston, Humberto Prinzo y Pablo Hernández.
Estos últimos a su vez han formado Departamentos de Neurocirugía Funcional y Estereotaxia en el Hospital Regional de Tacuarembó, Hospital de Clínicas y Hospital Maciel, donde se están formando y entrenando los residentes que han demostrado interés en la subespecialidad.
No tuvimos el honor de conocer al Dr. Alejandro Schroeder Otero. Pero si aceptamos la responsabilidad de mantener en alto el estandarte que él levanto y que sus discípulos han sabido sostener en estos últimos años.
Dr. Pablo Hernández
Neurocirujano